“… Se estaba quedando solo y él lo sabia. Sus familiares habian ido muriendo, despacio al principio; pero cuando el invierno arreció, pocos pudieron soportarlo. Ahora solamente habia un pequeño grupo en su antes numerosa familia y de seguro, lo mismo ocurria en otros lugares del pais.
No era una visión nada placentera la de ver cuerpos helados y casi momificados, unos vestidos por completo y otros a medio vestir o totalmente desnudos; pues sus ropas habian sido tomadas por los familiares que aún vivian.
Recordó el momento cuando murieron sus padres y cómo los acostaron en sus heladas camas, sin otro abrigo que las pocas ropas que les servian de mortaja y cómo después, él mismo cerró con llave la puerta de aquella habitación.
Así mismo fueron haciendo cada vez que moría alguien en la casa, hasta que todas las habitaciones quedaron clausuradas. Luego, alguien tuvo la idea de usar el sótano para albergar los cadáveres; pero como alli no habia camas ni mesas, no tenian otra opción que depositarlos en el duro suelo… “.
Esto escribió Harry en el cuaderno, donde iba contando sus experiencias, cuando la temperatura del planeta cambió brutalmente, haciendo que todas las estaciones se convirtieran en un único invierno. Mucha gente no soportaba y moria. La comida casi se terminaba y el combustible era cada vez más escaso.
Entonces, levantó la mirada y le pareció descubrir un cierto brillo culpable en los ojos de sus compañeros.