Una mirada perdida y una lágrima falsa

Era ocho de agosto y la luna brillaba en lo alto del cielo. Aquella noche era pacífica y silenciosa, mientras que en mi mente cruzaban miles de ideas, algunas absurdas, otras sádicas y algunas sangrientas, pero no quería pensar en eso y sin embargo, una voz resonaba en mi cabeza, ordenándome que sea fría y calculadora, pues nunca conseguiría nada en esta vida si era sensible y tímida, el porqué ya lo saben, siempre debemos enfrenta penas y alegrías, aunque la verdad, a mí me había tocado vivir lo peor y mi espíritu no tenía paz absoluta. Vivía atormentada por cosas que me tenían al borde de la locura, había tenido una niñez traumática y mi pubertad había sido aún peor.

Contemplaba la luna mientras me preguntaba a mí misma cuando dejaría de ser Sofía, la muchacha indefensa y tímida, para convertirme en alguien fuerte, sin temor a nada ni a nadie. La voz de mi cabeza volvía a hacerse presente y repetía: Pronto mi querida Sofí, yo te daré fuerzas… ¡DÉJAME EN PAZ! Gritaba yo, en mi fuero interior. Y mientras decía eso, escuchaba la carcajada macabra de ella, y sentía como se regocijaba en el interior de mi cabeza, mientras pensaba en cosas tenebrosas y se imaginaba matando a mis padres, a mis hermanos, y a todos los seres que más quería.

Mi espíritu estaba lleno de odio y rencor hacía las personas, no sabía exactamente que era, pero toda mi vida había vivido perturbada y solitaria; no sabía lo que era tener amigas verdaderas y mis hermanos no eran exactamente mis mejores amigos, me consideraban la loca de la familia, se avergonzaban de mí. Mis padres tenían la esperanza que de que alguna vez logre salir de mi soledad y sea una joven normal, sociable y alegre; pero la realidad era otra y yo me había convertido en un ser que pasaba sus días encerrada en su cuarto, pensando en lo bonita que fuera su vida si tan sólo fuera un poco normal y no tan perturbada.

Mientras estaba sumida en mis pensamientos, no me había percatado de lo que aquella entidad desconocida que habitaba mi cabeza, se había hecho más potente, y al parecer conforme me lamentaba más de mi triste vida, ella se hacía más fuerte.
– Mi pequeña Sofía ¿por qué te lamentas tanto? La vida es simple y sencilla, no desperdicies la tuya… Vamos levántate ya y vamos a charlar un momento.
Al escuchar su voz suave y delicada diciéndome que me levante, fue como si algo dentro de mí cambiará y cuando desperté de mi ensueño, me di cuenta de que realmente era tenebrosa la manera de cómo estaba; puesto que a pesar de mis cavilaciones anteriores, nunca había adoptado esa posición y pensé que cada día en vez de mejorar iba empeorando.

– Así mi Sofía levántate y mírame, límpiate esas lágrimas absurdas y mírame… – Su tono de voz había perdido todo lo amable de un principio y ahora era imponente y me ordenaba. Levanté la mirada y vi una hermosa chica de aproximadamente 20 años, de pelo largo y negro; llevaba por ropa una túnica negra larga y su piel era blanca como la cal; sus ojos eran profundos e inspiraban fuerza y poder, su nariz perfilada, y labios rojos y carnosos. Me miraba fijamente como infundiendo temor, pero a la vez dándome fuerza.
– ¿Quién eres tú? Y ¿Qué deseas de mí?
– Soy Satoko y sólo quiero mostrarte lo hermosa que puede ser tu vida si tan sólo desaparecieras a las personas correctas en el lugar indicado.
– ¿Qué quieres decir? – mi voz sonaba con curiosidad, pero un presentimiento me decía que no debía hacerle caso.
– Mira, sabes perfectamente que tus padres son un estorbo, nunca te han querido, ni te querrán nunca, acéptalo; eres una muchacha solitaria y triste, no tienes futuro Sofía… A menos que… sigas mis consejos y te conviertas en la chica amistosa y sociable que siempre has querido ser.
– Nunca lo seré y lo sabes, ni tú ni nadie me puede ayudar porque…

– Shh… Ese será nuestro pequeño secreto, jamás develes tus debilidades a nadie, porque así sabrán cuál es tu punto débil y estarán al tanto de que es lo que más te haría daño. – En mi interior sabía que tenía razón pero ¿por qué aún no podía creer en sus palabras? Qué de extraño tenía, que aquella mujer sepa cosas que nadie más sabía, además cosas más raras habían pasado en mi vida, así que yo estaba acostumbrada a este tipo de sucesos extraños, pero en el fondo, muy en el fondo de mi ser, algo me decía que las cosas iban a ser diferentes y que habría un cambio rotundo.
Conversamos por largo tiempo y al final terminé quedándome dormida, realmente estaba cansada. Aquella noche tuve un sueño particular, aunque no lo recordaba, sabía que había sido un tanto traumático, pues cuando me desperté me demoró un rato regresar a mi realidad.
Durante la mañana, no atendí a ninguna clase del colegio, mi cabeza pensaba en otra cosa y de repente sentía mucha cólera por todo, pero intentaba controlarme y no pelear con nadie, de lo contrario sería más odiada de lo que ya lo era.
Por la tarde fue aún peor, y mi odio creció, sentía una gran pena y a la vez la cólera me consumía el alma y el corazón, empecé a odiar a mis padres por no hacer nada con mi actitud antisocial y seguir esperando que yo sola cambie; odiaba a mis hermanos por hacer cada día de mi vida, miserable y sin razón, por burlarse de mi personalidad, pero sabía que algún día pagarían todo lo que me hacían, y tras este pensamiento una idea loca se apoderó de mí… “Sería muy satisfactorio hacerles sufrir yo misma, me encantaría hacerles sentir lo que día a día siento yo. Me encantaría hacerles ver la realidad de las cosas y mostrarles cuan inteligente y audaz puedo ser…” Y mientras pensaba eso, mi hermano Luis pasó por mi cuarto y al verme sonreír macabramente dijo: “Hermana tu sí que cada día estas más loca” y soltó una carcajada. Mi espíritu se lleno de odio hacia él y le dije amablemente:
– Hermano querido pasa por favor, necesito hablar contigo – me miró de forma expectante y talves un poco malhumorado
– ¿Para qué? ¿Para qué me cuentes lo de las voces extrañas que escuchas?
– No, es algo importante y que debemos hablarlo a solas.
– Está bien, muy bien – Realmente no estaba muy convencido de entrar a mi habitación pero no le quedó de otra así que entró, sin saber que mi cuarto sería el último lugar en donde lo vería con vida
– Cierra la puerta – Le dije de manera suave y amable.
– Ok como digas hermanita “querida” jaja – Cada vez que sonreía sarcásticamente lo odiaba con todas mis fuerzas.
– Siéntate por favor y escúchame atentamente. Siempre has sido mi hermano más querido, pero no me gusta tu forma de ser conmigo, siempre te burlas de mí y no me gusta.
– Hermanita ¿de cuándo acá te incomoda? Acéptalo eres rara y me gusta molestarte, porque realmente es divertido – Al escuchar cada palabra mi odio crecía más y más… No podía contener más años de humillación, de burlas y concluí de que había llegado el momento perfecto para deshacerme de mi querido hermano Luis, aquel que siempre había hecho mi vida imposible… Al fin había llegado la hora de vengarme y lo disfrutaría hasta el último momento.
– En qué piensas “loca” jajajaja – Lo miré con odio; aquel sentimiento nacía desde los más profundo de mi ser y ya no podía contenerlo más, así que me acerqué a la puerta, le puse seguro, me di media vuelta y agarre un machete, que al parecer mi querida amiga Satoko había dejado ahí para mí. Mi hermano se quedó paralizado al ver mi actitud, se acercó a la puerta e intento abrirla pero de alguna manera esta nunca cedió.
– ¿Estás asustado hermanito? A qué si… Jajaja me encanta verte así, lástima que este momento tenga que acabar. No sabes cuánto disfruto verte pálido y queriendo escapar; siempre esperé este momento y ahora que lo vivo es lo más hermoso.
– Estás loca Sofía, déjame salir, abre esta puerta inmediatamente o de lo contrario gritaré y todos se enteraran de tu locura y te encerraran en un loquero…
– ¿Tienes mucha imaginación lo sabías? Además…
De pronto ella volvió a surgir en mi mente, aquella chica hermosa, aquella voz que me decía lo que debía hacer, mi primera y última amiga en mi corta vida.

“Vamos Sofí hazlo, mátalo sin piedad, para que sienta dolor y te pida perdón para que no continúes… No estás sola, yo estoy aquí contigo para apoyarte y darte aliento… Soy tu amiga y siempre lo seré pase lo que pase, no desconfíes de mí” Sus palabras me dieron valor y fuerza para hacer lo que debía, así que regresé a la realidad y me percaté que Luis estaba gritando y golpeando la puerta de mi habitación, ja como si alguien pudiera escucharlo. Me acerqué al radio y lo prendí, puse mi canción favorita, aquella que me inspiraba a vengarme de todos, aquella música que me había consolado y acompañado durante todos mis días de soledad y tristeza; entonces imaginé mi vida diferente, amistosa, feliz con mi familia y vi como se desvanecía en mi mente, lo entendía, jamás iba a ser así, nunca sería normal.
“Entonces que esperas Sofí, mátalo de una vez, no esperes a que alguien venga; mátalo y después… después ve por los demás y uno por uno hazlo sufrir” ¡Sí!
Me acerque lentamente a mi hermano que, desesperado tocaba la puerta, al sentirme cerca se volteó y miró expectante el machete que llevaba, jamás imagine el regocijo que sentí cuando vi su rostro esperando el primer gran golpe, mientras decía: “Perdóname, perdóname, perdóname… Sabes que eres mi hermana y te quiero, te quiero mucho” “Mentira, todo es mentira Luis…” y mientras intentó decir algo más, di el primer golpe en la cabeza, vi como se seccionaba y el cuerpo de mi hermano caía al suelo, casi inerte, entonces volví a dar otro golpe en el pecho, en la lado del corazón y mientras lo hacía me sentía feliz, y contemplaba como la sangre salía a grandes chorros, seguí dando golpes por todo su cuerpo a pesar de que sabía que ya estaba muerto. Le corté los brazos de un solo movimiento, sus huesos quedaron expuestos y al verlos sentí alegría y satisfacción; seguí y seguí, mientras que la voz de Satoko resonaba en mi cabeza “Vamos dale más, acuérdate de todo lo que dijo y se burló de ti; deja su cuerpo irreconocible. Disfruta este momento y jamás lo olvides porque es el primero de los tantos que harás….”
– Si Satoko, el cuerpo de mi hermano debe quedar destruidooo… – y volví a golpear en el estómago, entonces, se abrió su vientre y salieron los intestinos, y detrás de ellos sangre.
Deje el machete a un lado y agarré sus intestinos, los estrujé y un chorro de sangre salió, empapándome la ropa. Le arranqué los intestinos de un solo movimiento y quedaron todos sus órganos a la vista; cogí el machete y corté para ver mejor, pero aún así las costillas me impedían tener una buena visión, así que recordé mi clase de Biología, cuando partimos a un conejo, recordé como era exactamente el corte y lo puse en práctica con mi hermano. Agarré el machete e hice un corte vertical.
Dejé el arma a un lado, y procedí a separar su piel, mientras miraba su rostro lleno de lágrimas falsas.

Metí la mano entre su piel y las costillas y empecé a separar, en otra ocasión me hubiera dado asco, pero esta vez me encantaba y quería seguir haciéndolo. Separé toda la piel y jalé las costillas, pero me di cuenta de que todo estaba unido y debía sacarlo por partes.
Cuando llegué al corazón, lo saqué con cuidado y lo contemple cuidadosamente; siempre pensé que mi hermano no lo tenía, pero ahora que lo tenía en mis manos, sabía que mi hermano era un ser humano común y corriente sólo que le había tocado sufrir toda mi cólera. En mi mente Satoko decía: “Uhm… se ve apetitoso ese corazón joven y vital… ¿Por qué no lo intentas y comes un poco?”

– ¿Pero estás loca no? No puedo comerme el corazón de mi hermano.
– Vamos si puedes, verás que no te arrepentirás.
Lo pensé dos veces antes de hacerlo, pero Satoko era muy insistente, así que lo aferré con mis dos manos y lo acerqué a mi boca. Lo mordí lentamente y un sabor salado invadió mi boca, entonces supe que era su sangre, y realmente estaba delicioso, así que no pude parar de comer, hasta que lo acabé todo. Luego me di cuenta, pero no me dio repulsión, todo lo contrario, estaba encantada
Saqué con mis manos todos sus órganos y cuando acabe, toda mi ropa estaba con sangre y los órganos estaban por todos lados de mi habitación, de pronto mi cuarto, se había convertido en una morgue. Mientras que el cuerpo de me hermano yacía tirado en el suelo, inerte; su rostro inexpresivo y sin vitalidad en sus ojos.
De pronto escuché que mis padres habían llegado con mi hermano menor, pero no me preocupe porque sabía que la puerta estaba con llave, pero de alguna forma extraña, ellos pudieron entrar y mi madre al ver la sangrienta escena, cayó desmayada, mi padre se tapó la boca y mi miró con repulsión.
Yo estaba conmocionada por todo, pero estaba feliz, porque había podido matar a mi hermano, al más fastidioso de todos y por eso empecé a reír desenfrenadamente. Por otro lado sabía que las cosas no resultarían tal y como hubiera querido, así que había decidido matarlos también a ellos, pero cuando iba a dar el primer movimiento, mi padre, por primera vez en su vida, me golpeó dejándome inconsciente en el piso de mi habitación.
Cuando desperté estaba en un hospital, y pensé que mis padres me agradecerían incluyo haberlo asesinado, pero las cosas nunca sucedieron como imaginé y la policía me llevo a una prisión, me pusieron en la celda más alejada de todas, pero eso a mí, no me preocupaba porque sabía que Sakoto, mi amiga, estaría conmigo pase lo que pase…

Un día estaba tranquilamente leyendo un libro, de pronto los recuerdos de mi hermano muerto, vinieron a mí y feliz, me acomode en mi catre; entonces la volvía a ver, a Sakoto, y realmente sentí alegría porque no estaría sola.
– Hola Sofía – Su voz era dura y seca… Me pregunté ¿Qué había pasado? Pero pensé que no era nada que se pueda arreglar.
– Hola Sakoto, te noto cambiada y diferente.
– Realmente lo estoy, ahora que estas encerrada no estaré contigo, no más… No puedo vivir en este encierro.
– ¿¿Pero qué dices?? Siempre seremos amigas pase lo que pase, lo dijiste…
– Sí, pero nunca te lo prometí; además, sólo soy producto de tu imaginación, soy tu espíritu atormentado con sed de sangre, así que al saciar esa necesidad, simplemente desaparezco… -Y diciendo esto, se desvaneció.
Me quedé petrificada al pensar que realmente siempre había estado sola y que el asesinato de mi hermano había sido en vano; no, no había sido en vano, porque había saciado mi sed de venganza, pero ¿qué me había ganado a cambio? Estar encerrada el resto de mis días en una miserable cárcel. No podía soportar tan situación, así que agarré la bandeja de alimentos y con los filos me empecé a cortar todo el cuerpo.
Mis brazos, piernas, torso, rostro, todo mi cuerpo estaba lleno de cortes y eran profundos. Sentía que me hundía en un agujero negro y poco a poco perdía la conciencia. Cerré los ojos y vi a mi hermano que mí miraba con cólera, entonces le dije: “Hermano perdóname, lo siento mucho” y lo que recibí de respuesta no fue exactamente lo que deseaba. “Nunca Sofía, pagarás por tu crimen en el fondo del infierno, para que sientas que es lo verdaderamente es sufrir” Me quedé aterrada por la respuesta, mi hermano desapareció y yo… Bueno yo había muerto para la tarde y mi espíritu no descansa en paz hasta el día de hoy, sólo busco redimir mi alma de todos mis pecados y encontrar la paz.
Pero ten cuidado que si mencionas mi nombre o me haces enojar, no me importaría cometer un crimen más y matarte… porque quitar la vida a una persona es lo más delicioso y placentero que puede haber sobre la faz de la tierra; ver como la luz se extingue de sus ojos es la felicidad absoluta, porque te sientes Dios, tú en ese momento tienes la capacidad de perdonarle o vengarte, yo escogí mi camino y ahora pago por él.
Esta es mi historia, soy Sofía y cuando fallecí tenía 20 años; ando por el mundo de los humanos como un alma atormentada. Busco redimir mis pecados pero… no se confíen, porque cuando menos lo esperan puedo tomar el control de ti y hacer que cometas el mismo o peor crimen que yo…

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